miércoles, 22 de septiembre de 2010

Cansado


En un estado de equilibrio entre este ente prestado (al que muchos llaman cuerpo) y este ente dinámico (vulgarmente conocida como mente) me dirijo al mundo del subconsciente:


Un mundo en el que soy, lo que lo más profundo de mis pensamientos y el azar desean que sea.

Un mundo en el que hago, destruyo, caigo, me lastimo, me curo, vivo y muero.

Un mundo donde el único límite es el sonido melodioso de Secret Life.

Un mundo donde puedo ser papá, tío, sobrino, abuelo, novio, esposo e inclusive, amante furtivo.

Un mundo donde los insectos me parecen adorables y los canarios me repugnan.

Un mundo que me gusta pero no para quedarme atrapado en él.


Un mundo paralelo, un otro yo, que es mitad yo y la otra mitad de un origen que preferiría ignorar. Un mundo hecho de cosas simples pero con gran poder. Un mundo que comparto sólo conmigo, mi cerebro es su muralla. Un mundo que puede ser dañino para mí, pero que siempre querré visitar. El mundo de mis sueños.


Buenas noches.

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